Ella

 


Siente aún que su cuerpo se pulsa por dentro y se tensa como un arco si lo piensa. Y cada vez que se dispara, echa el sonido de aquel nombre a cantar en su voz.

Ella quiere decir que un nombre puede ser un melisma gozoso, radiante, fresco, ardido.

Ella recuerda que ese tiempo su sonrisa fue gigantesca, y que cada vez que pensaba en él, no podían sacarle esa sonrisa ni con una tonelada de desgracias.

Cuando escribió en su celular esas notas frescas, pequeñas crónicas de lo que le iba sucediendo, creyó que iba a animarse a mostrárselas al día siguiente. Fueron tres. Pero al cuarto día nadie resucitó entre los muertos.


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