cuando las fotos viejas aparecen donde nadie las buscaba

se me partió un recuerdo en la cabeza al ver nuestras fotos de tanta juventud belleza y amor como para ser envidiados por una docena de rinocerontes y no me explico cómo pudimos hacer algo que no fuera seguir juntos trabajando por la felicidad

ese enorme caracol que nos trajera el mar aquel primer verano era nomás un regalo infinito que no supimos tomar o no nos detuvimos a escuchar el sonido inmenso de su adentro como para que el retorno fuera posible 

qué enorme corazón tenía el camino que no pudimos seguir ¡tan veintipocos años cada uno! y  no obstante la brevedad del caso, tanta huella




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