qué suerte que te fuiste, Rudecindo




era tan obvia la obviedad que ya me alivia

decirte go home

mejor sin vos

El caso es que me quedé sola de mí

Porque de él ya lo estaba

Pero ahora…

¡Era tan clara mi soledad de mí!

De mi propio eco en el vacío de siempre

Lleno de mí

Y de mí

y de mí

que ahora además de

mi

canto sol la

 

(poema de Eulogia Segunda Fuertes)

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