Oda al espacio sideral que hoy me queda disponible

 


oh la la, canto como las franchutas

mientras bailo el can can con media suelas

oh la la, canto yo dando la lata

a todo quien me duela

pues al pisarme tú a mí

tú también te has pisado,

como diría un cardenal herido.

Ni noble ni bravío el averío,

y por demás cansado

se quedó el Rudecindo, desinflado

al medio del camino sin camino

a un costado del alma, del costado

más infeliz del hombre, y más traumado

esperando la grúa por destino


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