el principito y su rosa

Quizás ella no era una mujer por entonces

Quizás era una niña disfrazada de mujer

Con ciertos atributos interesantes

Pero no era plenamente una mujer

Porque no se sabía dueña del sí y del no 

para afuera

ni para adentro

Requería demasiado de los demás 

Padecía de un desguarecimiento de sí misma

Que obligaba a los otros a cuidarla

Como a una plantita frágil

A ponerle agua fresca y protegerla de las ráfagas fuertes

Como el principito a su rosa

Y aunque eso muchas veces fuera encantador 

La rosa debe eximir al principito de tanta responsabilidad

Le gusta ahora decirle que se puede ir él también 

A jugar con el zorro 

Sin temer que ella pueda morir en su ausencia

La rosa desea que su principito viva

Y sea feliz

Como ella misma






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